domingo, 21 de agosto de 2016

LA ACTUALIDAD ECLESIAL DE LA GRANDE PERSECUSION JAPONESA


LA ACTUALIDAD ECLESIAL DE LA GRANDE PERSECUSION JAPONESA (1603-1867)
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas

         En 2017 se cumplen 150 años de la solemne Beatificación de un grupo de 205 mártires del Japón, dentro del cual se encuentra un paisano nuestro nacido en la ciudad de los Reyes y Puerto de Acapulco: Bartolomé Dias-Laurel. Cuya memoria de su martirio fue celebrada apenas el pasado 16 y 17 de agosto, con festivas convivencias en los barrios de Petaquillas y El Pozo de la Nación, así como por muchos catequistas a todo lo largo de las costas Chica y Grande que comprenden la Arquidiócesis de Acapulco, pues es el Patrón de todos los catequistas. La actualidad eclesial de esa Causa de Canonización, así como de la Grande Persecución Japonesa, está muy fuerte, y lo podemos comprender por tres eventos recientes:
1.-EN 2014, SE DESCUBREN 10 MIL DOCUMENTOS SOBRE LA PERSECUSION JAPONESA A LOS CRISTIANOS DURANTE MAS DE 200 AÑOS.
Un reciente descubrimiento realizado al revisar una colección de documentos no catalogados podría dar luz sobre una época oscura de la historia de la Iglesia en Japón: la cruel persecución de los creyentes en el período "Edo", de 1603 a 1867. La colección recibe el nombre de Documentos Marega. Los documentos, en papel arroz, encontrados en 22 bolsas, constituyen "un volumen inusualmente grande de registros oficiales que muestran campañas y acciones policivas y la privación de la libertad religiosa". Los registros dan cuenta de cómo se implementó la prohibición de la fe cristiana en el país asiático de forma detallada, con censos de la afiliación religiosa de la población, registro de la vigilancia a los familiares de quienes habían sido cristianos y documentación sobre cómo las autoridades obligaban a los pobladores a profanar imágenes religiosas como señal de apostasía. El P. Marega juntó estos testimonios únicos cuando vivía en la isla meridional de Kyushu, luego los llevó a Tokio y de ahí a Italia, donde falleció en 1978. Cuando después de aproximadamente dos siglos y medio –250 años después– los misioneros volvieron a Japón, millares de cristianos salieron a la luz y la Iglesia pudo reflorecer. ¡Habían sobrevivido con la gracia de su Bautismo! Pero esto es grande, ¿eh? El Pueblo de Dios transmite la fe, bautiza sus hijos y va adelante”.
2.-LUGARES HISTORICOS DE LA PERSECUCION CONTRA LOS CRISTIANOS EN NAGASAKI Y KUMAMOTO NOMINADOS A PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD
Entre ellos, el templo del "Milagro de Oriente" en Japón será nominado a Patrimonio de la Humanidad. Un panel de expertos del gobierno de Japón incluyó los lugares históricos de la persecución contra los cristianos en Nagasaki y Kumamoto, los cuales incluyen el templo católico de Oura, donde se registró lo que el Beato Papa Pío IX calificó como el "Milagro de Oriente". El proceso de selección de los lugares por parte de la UNESCO concluirá en 2018, El más llamativo es el Templo de Oura, construido por los primeros misioneros franceses después de más de dos siglos de prohibición de la religión católica y expulsión de todos los misioneros. Al concluir la construcción del templo, el 17 de marzo de 1865, el P. Bernard Petitjean encontró un grupo de personas frente al templo, quienes pidieron que se abrieran sus puertas. Cuando el sacerdote los guío dentro y se arrodilló frente al altar, una mujer le dijo "Tenemos los mismos sentimientos en nuestros corazones que usted. ¿Dónde está la imagen de la Virgen María?". Lleno de asombro, el sacerdote descubrió una comunidad de fieles, los “Kakure Kirishitans”, que transmitieron la fe de manera secreta, sin recurso a los sacramentos y debiendo ocultar sus oraciones, imágenes religiosas y otras manifestaciones de fe bajo la apariencia de elementos culturales y religiosos locales. Decenas de miles de creyentes salieron a la luz y el Beato Pío IX llamó "Milagro de Oriente" al extraordinario acontecimiento.
3.-Y FINALMENTE, SE CONOCERÁ LA PELICULA‘Silencio’, la nueva película de Martin Scorsese sobre los cristianos perseguidos en Japón
El director de cine Martin Scorsese por fin estrenará en este próximo diciembre su esperada película “Silencio”. Una cinta que contará el drama de los cristianos perseguidos en el Japón de los samurais. Scorsese, de formación católica, explica que la historia estará protagonizada por Liam Neeson, Adam Driver y Andrew Garfield. El director, ha basado el guión de su película en la novela Silencio del escritor católico japonés Shusaku Endo (1923-1997). Una historia que se ambienta en el Japón de los siglos XVI y XVII, el auge del cristianismo provocó que en 1614 comenzará una persecución sistemática contra los cristianos y se prohibiera que los sacerdotes siguieran su predicación.
4.-Todos estos eventos nos permitirá conocer el ambiente en el que murió nuestro paisano mártir Bartolomé Dias-Laurel. La persecución cruenta que se desató contra la Iglesia católica, inició en 1587 cuando el cruel Shogun Hideyoshi, denominado por los cristianos “Taicosama” emite un Decreto de Expulsión contra los jesuitas, y posteriormente, promueve en 1597 la primera y general persecución, dentro de la cual, el 5 de febrero de 1597, coloca la palma del martirio a 26 Santos Protomártires, al crucificarlos en la célebre colina de Nishizaka, entre ellos nuestro San Felipe de Jesús. Después de él, el Shogun Ieyasu, conocido como Daifusama, quien usurpa el trono al legítimo sucesor Findeiori (hijo de Taicosama), recrudecerá la persecución publicando el primer Edicto contra el cristianismo en 1614: Que se expulsara de la Corte y despojara de sus bienes a los príncipes que se declaraban cristianos, se destruyeran cruces, imágenes, iglesias, conventos, y hospitales; que se obligara a los fieles bajo pena de muerte a volver al culto de los ídolos. Pero los años más sangrientos se vendrán con su hijo Iemitsu o Xongunsama (1623-1651), quien perseguirá a los cristianos durante más de 40 años, azuzado por los Bonzos budistas, por una parte, que impusieron su control con las armas; y los calvinistas holandeses, por la otra parte, que querían libre campo para el comercio con el Japón.
Bartolomé y sus compañeros fueron apresados en mayo de 1627 en Nagasaki en casa de los terciarios franciscanos japoneses Gaspar Vas y su esposa María. Y llevados a Omura donde fueron encarcelados y juzgados. Antonio de san Francisco no estaba con ellos en el momento del arresto, pero se presenta ante el juez y es aprehendido. En la cárcel nuestros mártires dieron cumplimiento a la cristiana perfección con la fervorosa plegaria, profunda humildad, sobrehumana resignación y extraordinaria paciencia en sostener con gozo todas las privaciones y desaguisos de esa horrible prisión, la intemperie, el hambre, la sed, y el maltrato de sus carceleros, disponiéndose como grata hostia a Dios para la hora del sacrificio. En la cárcel, Antonio de san Francisco profesó solemnemente la regla de la Primera Orden. Allí mismo recibe el bautismo Francisco Cufioe.

¡Beato Bartolomé de Acapulco, ruega por nosotros!

jueves, 18 de agosto de 2016

SAMURAIS DE CRISTO

Samurais de Cristo
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16 de Agosto de 2016
 
Redacción (Martes, 16-08-2016, Gaudium Press) La mayoría de las personas al escuchar hablar sobre los Samurais piensan en impasibles pero furiosos guerreros, expertos en las artes marciales, armados con armaduras temibles y las legendarias katanas, espadas cuyo filo y dureza forman una síntesis insuperable.
Pero pocos saben que el significado de la palabra Samurai es "el que sirve" , y que ellos pertenecían a una élite militar que gobernó Japón durante siglos.

La sociedad de los Samurais

En la estructura de la sociedad Japonesa de hace unos 500 años claramente se pueden distinguir semejanzas con el régimen medieval europeo, como decía el Dr. Plinio Correa de Oliveira:
"En Japón floreció un régimen feudal bastante desarrollado. Una de las glorias de esa nación es haber intuido los principios de sabiduría que fueron los fundamentos del feudalismo medieval. Y de haber intuido esto de tal manera que, haciéndose el cotejo entre los regímenes medievales japonés y del régimen medieval en Occidente, se constatan trazos de semejanza. Una de las características inherentes al régimen feudal es una cierta noción patriarcal de grandeza del señor feudal, como padre y como protector de sus vasallos.
El padre es señor de sus hijos. El señor es padre de sus vasallos. El señor asume la plena protección de sus vasallos y los defiende contra los enemigos externos. Tal defensa de los vasallos incumbe más al señor que al rey." 1
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Los samurais eran esencialmente servidores de un señor, como lo dice el propio significado de la palabra, y es por eso que su vida giraba en torno de su "Señor feudal" que en el Japón era conocido como "Daimyo", y en última instancia en la fidelidad al Emperador.
Para los Samurais, el honor era un valor que debía de ser defendido hasta la muerte, sobre cualquier otra cosa, y claro está, principalmente el honor de su Señor.
Pero es interesante notar como esta civilización oriental, quizás por su fidelidad a la ley natural, no solamente llegó a asemejarse en su estructura social a la civilización cristiana, si no que de ella nació también un código de honor semejante al que dio, como uno de sus más preciosos frutos el Cristianismo, llamado el Bushido o "Camino del Guerrero", que en muchos de sus aspectos brilla por su semejanza con los ideales de un Caballero Católico.

El Camino del Guerrero

"Para el Samurai, la vida es un desafío, y la muerte es preferible a una vida indigna o impura." 2 Así lo declara uno de los más reconocidos libros sobre la filosofía del guerrero Samurai, el Hagakure.
El verdadero católico sabe que esta vida no tiene sentido si no es vivida según la voluntad de Dios, y que como decía Santo Domingo Savio, "más vale morir que pecar".
Y este parece ser uno de los puntos en que más brillaron, pero también más se vieron envueltos por las tinieblas los antiguos guerreros del Japón. Pues si bien es una gloria morir por un ideal superior, la vida de un guerrero se debe entregar solamente en la batalla, después de haber dado hasta la última gota de sangre luchando por aquello que se defiende. Y no existe deshonra tal que sea excusa digna para llegar al fatalismo de quitarse la propia vida, y más bien este mismo acto es una transgresión contra su propio ser y honor, y contra Dios queriendo hacerse señor de algo que no le pertenece: el dar la vida y la muerte. Y sabemos que lamentablemente uno de los aspectos emblemáticos de esta cultura era el desprecio por la vida en un suicidio ritual por deshonor "harakiri", que igualmente es importante aclarar, no era aceptado por todos.
Pero dejando estos aspectos no tan felices, reflejos del paganismo, se pueden ver otros aspectos que si acercaban al guerrero Samurai a lo que debería de ser un "guerrero ideal", que se preocupa por vivir de una forma digna, seria y buscando la perfección y pulcritud en lo interior y exterior.
En el "Camino del Samurai" hay siete virtudes fundamentales que deben ser practicadas:
Gi - justicia, Yu- Coraje, Jin - Benevolencia, Rei - Respeto, Cortesía, Makoto - Honestidad, Sinceridad absoluta, Meiyo - Honor, Chuugi - Lealtad.
De cada una de estas virtudes se podría hacer una disertación, pero parece mejor solo mencionarlas y hacer notar el aspecto más elevado del "Camino del Samurai", que era vivir y luchar por un bien superior a sí mismo.

El Guerrero ideal

Para un católico, esta vida es un constante combate. "He combatido el buen combate"3, dijo el glorioso San Pablo Apóstol, consciente que la historia de los hombres se resume en una constante lucha entre el bien y el mal, entre los que aman la Verdad y hacen la voluntad de Dios y los que siguen el padre de la mentira y el engaño.
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Es por esto que el guerrero arquetípico es el guerrero católico. No solo por poseer la más poderosa de las armas, que es la espada del espíritu. Sino que es digno de ser llamado guerrero ideal, porque sirve al Señor de los Señores, con una entrega total de cuerpo y alma, voluntad, sensibilidad e inteligencia. ¡Así es! Guerrero arquetípico, porque lo que realmente importa no es como se lucha, si no el porqué o por quién se lucha.
Es por eso que resplandecen con una luz toda especial los santos guerreros que combatieron por Nuestro Señor Jesucristo a lo largo de la historia, tales como: San Luis Rey, San Fernando de Castilla, Santa Juana de Arco, etc.
Pero también todos los gloriosos santos que llevaron a cabo grandes combates espirituales, contra la herejía o para llevar el Evangelio a todos los rincones del mundo, como lo fueron San Ignacio de Loyola y su discípulo San Francisco Xavier.
Este último, el misionero que impulsado por un fuego apostólico abrasador llegó por primera vez al "país del Sol naciente", Japón.

El país de oriente más adaptado al cristianismo

Cuán grande fue la sorpresa de los misioneros cristianos al encontrar en el extremo del mundo conocido, una civilización tan sofisticada, con elegantes edificaciones, tradiciones y pomposas ceremonias, como nunca habían visto fuera de sus países de origen.
Y qué alegría al constatar que en este pueblo existía una pureza de costumbres y deseo de perfección que claramente les predisponía a aceptar la luz del Evangelio.
Es por esto que San Francisco Xavier llegó a afirmar que Japón era: "El país de Oriente más adaptado al cristianismo". Y también llegó a decir en un arrebatamiento de celo apostólico: "Japón es la delicia de mi corazón".
Poco tiempo después de la llegada de los primeros misioneros, este árbol del Japón, comenzó a florecer y dar abundantes y valiosísimos frutos. Se construyeron Iglesias y el evangelio era aceptado por los más grandes señores, intelectuales y aristócratas de esta tierra que tanto prometía.
Y fue en ese momento que se vio como "El Camino del Guerrero" alcanzó su punto auge en la historia, cuando los Samurai decidieron poner su espada, que para ellos era un símbolo del alma del guerrero, al servicio de un Señor, no de esta tierra, si no el Señor Creador del Cielo y de la Tierra, y así se convirtieron en Samurais de Cristo.

Una persecución sin precedentes

Pero no había el árbol terminado de dar sus primeros frutos cuando la furia del mal lo azotó, con una tormenta como pocas veces, o quizás nunca se vio en la historia del Cristianismo.
Principalmente a partir del gobierno de los Tokugawa, por razones que serían muy largas de explicar, se prohibió de forma absoluta la práctica del cristianismo y se persiguió sin descanso hasta el último que profesase la verdadera religión.
Y es aquí que esta página dorada de la historia de la Iglesia se vio teñida por la sangre de miles de mártires, de guerreros victoriosos, de samurais de Cristo.
Son pocas las crónicas que existen, que cuentan los maravillosos hechos que se vieron en esos tiempos, cuando en medio de la tormenta resplandecieron luces de fe de una belleza arrebatadora.
Apenas comenzaron las primeras ráfagas de la persecución, un fervor y un deseo de obtener la corona del martirio comenzó a tomar cuenta de todos los cristianos.
Cuenta el Padre Pierre Francois Xavier de Charlevoix, en su "Historia del Cristianismo en Japón" que en esos tiempos era común ver a los "señores feudales" y nobles Cristianos, junto con sus familias, presentándose delante de las autoridades para declarar públicamente que eran Cristianos y que estaban dispuestos a entregar su vida si fuera necesario, para así dar testimonio de su amor a Jesucristo. Y cuando se corrió el rumor de que los primeros cristianos serían martirizados públicamente en Nagasaki, las damas cristianas comenzaron a hacerse trajes magníficos para presentarse con más esplendor el día de su triunfo, como llamaban ellas al de su muerte.
Se cuenta por ejemplo, de un noble Samurai de Bungo llamado Andrés Ongazavara que cuando supo que se formaba una lista de los cristianos, y sabiendo bien que el fin de esta era obtener candidatos para el martirio, dijo públicamente que nadie podría disputarle el derecho de que su nombre fuese de los primeros, y cuando alcanzó su deseo trató de proporcionar a toda su familia la felicidad que creía haberse asegurado. Pero temiendo Ongazavara que su padre, anciano de ochenta años, recientemente bautizado, conocido como uno de los mejores guerreros de Japón, no hubiese conocido plenamente el valor y la verdadera grandeza de la humildad cristiana, creyó que lo mejor sería inducirle a que se retirase a una casa en el campo, donde nadie le fuese a molestar. Pero al proponerle esto a su padre recibió una respuesta impresionante:
"¿Cómo has tenido la osadía de aconsejarme que huya?¡Bella cosa es que tema yo la muerte a mi edad después de haberla arriesgado tantas veces en combate! Si es honroso morir por un príncipe, respondió el anciano ¿con cuánta más razón no ha de ser el dar la vida por un Dios que fue el primero en dar la suya por nosotros?" 4
Y así como este, son incontables los hechos fulgurantes de heroísmo, entrega y amor a Dios, que marcaron esa era en Japón.

Samurais de Cristo

Pero son especialmente bellas las historias de miembros de la estirpe guerrera del Japón, que solo me permito mencionar, como la de Takayama Ukon, bautizado como Justo Takayama, que pasó de ser uno de los Daimyos más reconocidos por sus habilidades militares a ser un católico ejemplar admirado por sus virtudes en todo Japón. Este fue exiliado por no querer renegar de su Fe, sufrimiento que aceptó gustoso, abandonando todas sus riquezas y comodidades, y abrazando la humillación por amor a Nuestro Señor Jesucristo. Al día siguiente de su llegada a Filipinas, después de penosos viajes y enfermedades murió en olor de santidad.
También existen otras historias como la de Amakusa Shiro, que siendo descendiente de samurais, a semejanza de Juana de Arco, con tan solo 16 años lideró la última resistencia del catolicismo, en lo que pasó a la historia como la rebelión de Shimabara, venciendo con una fuerza de 27.000 hombres, en su mayoría campesinos, ejércitos mucho mayores de Samurais, que no podían entender de dónde les venía la fuerza y destreza a esos hombres sin experiencia en las armas. Solo después de meses de asedio en el castillo de Shimabara y con la ayuda de barcos de guerra holandeses, fueron derrotados estos gloriosos mártires, cerrando así un siglo de oro de Cristianismo en Japón.

Un mundo sin honor

Existen ciertas palabras que poco a poco van desapareciendo en el lenguaje del hombre moderno, ya sea por la falta de uso o porque han perdido su sentido y no repercuten más como lo hacían antes en las almas.
Una de esas palabras es el "Honor", que parece ya no ser necesario en un mundo en que las personas se preocupan solo por sus propios intereses y están a dispuestos a hacer cualquier cosa para obtener lo que desean.
Otra es la palabra "Solemnidad", ya que las personas que podrían ser calificadas de "solemnes" se podría decir que están en peligro de extinción, en un mundo donde ya no existe más la ceremonia, compostura, dignidad y el espíritu de perfección en los actos humanos.
Es raro también escuchar que se califique a alguien como una persona "Leal", pues en una sociedad cada vez más igualitaria y egoísta ya casi nadie se interesa por servir con amor y verdadera entrega a un ideal o a un señor, y mucho menos en serle leal.
Y así podríamos seguir haciendo la lista de palabras que van perdiendo su utilidad hoy en día. ¿Pero cómo es posible que palabras tan bellas y llenas de significado, parezcan haber caído en el olvido?

Necesitamos verdaderos guerreros

El relativismo, egoísmo, materialismo, y el libertinaje siempre camuflado de "Libertad" quizás sean las palabras que han sustituido hoy en día los nobles ideales del pasado.
Los jóvenes bombardeados por todo tipo de basura en los medios de comunicación, sin ninguna disciplina y concentrados solo en sus propios intereses ya no se preocupan por tener un noble ideal, y solo luchan para sobrevivir en un mundo salvaje.
Decía Paul Claudel "La juventud no fue hecha para el placer, si no para el heroísmo"
Y es por esto que vemos que lo que el mundo necesita hoy en día es verdaderos guerreros, héroes de la Fe, caballeros al servicio del único Señor, Jesucristo.

Buscando el espíritu samurai

Pero volviendo a Japón. ¿Será que perduran hoy en día en estas tierras los ideales de los legendarios guerreros samurai?
Si analizamos bien quizás podamos descubrir algunas de estas luces del pasado.
Muchas personas se maravillan hoy en día al ver la fortaleza y tenacidad del pueblo Japonés frente a los desastres naturales y como salen adelante luchando contra las adversidades.
Admiran también el espíritu solemne de los japoneses que aún hoy en día permanece en la vida social y en una admiración por ceremonias del pasado.
E incluso en nuestros días es gratificante constatar la honestidad que perdura en los japoneses como una clara reminiscencia al honor antiguamente tan venerado.
Y es contemplando estos aspectos y otros más del Japón moderno que se constata, que esta nación no abandonó del todo el "Camino del Guerrero", y que muchos de sus saludables principios siguen dando orden y belleza a esta nación.
Pero por otro lado, es triste ver como el materialismo ha hecho destrozos también en el Japón moderno, haciendo las personas cada vez más egoístas y sin idealismo, trayendo consigo la tristeza y la desesperación, hasta el suicidio, tan común hoy en día en esta nación.
¿Dónde buscar entonces la esperanza en un país que parece poco a poco perder en un mar de materialismo las bellezas metafísicas que conforman su verdadera identidad y tanto brillaron en su pasado?¿Será que se puede recuperar el "espíritu samurai", gloria eterna del Japón?

Buscando la cima del monte Fuji

Es mundialmente conocido el Fuji-San, montaña más alta y bella de Japón, que se caracteriza por una cima nevada que parece fue cortada por el filo de una temible katana.
Esta montaña, sagrada para muchos japoneses, representa el anhelo de un progreso espiritual hasta lo más alto. Pero es interesante recordar que en lo más alto falta la cima, falta el pico que le dé sentido a toda esa monumental obra de la naturaleza.
Hablando en forma metafórica: qué maravilla será cuando los habitantes de la tierra del sol naciente, en su totalidad, descubran que la cima del Fuji se completaría si ellos aceptasen la verdadera Fe.
En un amanecer fulgurante verían brillar, ahora si con entera claridad, la luz divina que ellos como nación, samurais servidores del eterno Sol, Jesucristo, han sido llamados a reflejar.
Por Santiago Vieto
___
1- Extracto de conferencia del Prof. Plinio, del 22¬/06¬/1970. Sin revision del autor.
2- Fragmento de: Yamamoto Tsunetomo. "Hagakure: El Camino del Samurai".
3- 2 Timoteo 4:7



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domingo, 7 de agosto de 2016

EL BEATO BARTOLOME DIAS-LAUREL, UN SANTO LAICO DE ACAPULCO


EL BEATO BARTOLOME DIAS-LAUREL, UN SANTO LAICO DE ACAPULCO
Pbro. Juan Carlos Flores Rivas

         Laico, quiere decir, quien no es clérigo o sacerdote. Y en el caso del Beato Bartolomé Días-Laurel, se trata de un laico que ha alcanzado el grado heroico del martirio, ha dado su vida por Cristo, y eso es digno de ser recordado, de ser imitado, de ser puesto como modelo de vida.
         La Iglesia en Acapulco lo celebra los días 16 y 17 de agosto, pues murió quemado vivo en una hoguera en la colina Nisizaka, en Nagasaki, Japón, un 17 de agosto de 1627, sobre todo en tres lugares principalmente: en primer lugar en la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Soledad, lugar donde siempre ha estado la sede de la parroquia de Acapulco, y donde sin duda alguna el Beato Bartolomé recibió los sacramentos de iniciación cristiana (bautismo, confirmación, reconciliación y comunión). También en el Barrio de Petaquillas, donde fue construida con motivo del Quinto Centenario de la Evangelización, ya hace muchos años, una pequeña capilla en su honor, que en sus líneas arquitectónicas en la fachada pretende recordar a una pagoda japonesa. Y otro lugar es el Barrio de El Pozo de la Nación, lugar donde estuvo asentado el Convento de Nuestra Señora de Guía, lugar donde surgió la vocación religiosa del Beato Bartolomé, y junto al convento, lugar donde sin duda alguna nació. Pero también en toda la Arquidiócesis de Acapulco (franja costera del Estado de Guerrero, desde el municipio de Petatlán hasta el municipio de Cuajinicuilapa), ya que el Beato Bartolomé fue declarado Patrón de los Catequistas, y su celebración es el Día del Catequista en la Arquidiócesis de Acapulco.
El Beato Bartolomé Días-Laurel fue parte de una reforma de la vida franciscana conocida como la descalsez. Y dado que no fue ordenado sacerdote, profesó como hermano lego, es decir es un laico.
¿Cómo era el clima espiritual de los Padres Descalzos franciscanos? Los Descalzos fueron parte de un amplio movimiento de reforma de la Orden Franciscana en España conocida como la “Observancia”, por la fama e importancia de San Pedro de Alcántara, quien forma parte de este grupo, serán llamados también “alcantarinos”. Buscaban el seguimiento radical de Cristo, pobre y humilde, según el ideal de San Francisco de Asís, en el compromiso de una vida en comunidad, al servicio del hermano que sufre, de los enfermos, y en las misiones. Con una observancia estrictísima en la dependencia de los superiores, distinguiéndose por la importancia del hábito y andar descalzos, como signo de fidelidad al espíritu del Fundador. Esta corriente renovadora dio grandes santos, como: San Pedro de Alcántara (+1562), de cuya penitencia y suavidad de espíritu hizo el más acabado elogio Santa Teresa de Jesús; San Pascual Bailón (1592), quien nos enseñó un gran fervor a la sagrada Eucaristía; San Felipe de Jesús, nuestro primer mártir mexicano Canonizado; y nuestro Beato Bartolomé Días Laurel.
¿Cómo fueron sus años de formación en el Noviciado? A los 16 años es admitido en el noviciado del Convento de San Buenaventura en Valladolid (hoy Morelia, Michoacán).donde recibió el hábito por vez primera el 13 de mayo de 1615, de manos del Padre Fray Miguel Tolón. Como san Felipe de Jesús, deja el convento, pero vuelve al año siguiente y es admitido como prueba de su intachable conducta. Teniendo 17 años recibe el hábito por segunda ocasión el 17 de octubre de 1616, de manos del Padre Fray Alonso de Santa María. En la flor de sus 18 años profesó como Hermano Lego el 18 de octubre de 1617 de manos del Padre Fray Antonio de la Cruz. El testimonio de un contemporáneo nos dice: su maestro, para ponerlo a prueba, le señaló el humilde oficio de llevar la mezcla a los albañiles que construían una parte del Convento, y nuestro Bartolomé respondió con diligencia, cumpliendo lo que su maestro le mandaba.
¿Qué es un Hermano Lego? En las comunidades religiosas, como es el caso de los franciscanos, hay religiosos que no son sacerdotes, son laicos, y se distinguen por el ejercicio de oficios ordinarios y manuales, en las faenas domésticas, sirviendo con alegría a los enfermos, o ejerciendo oficios mecánicos en beneficio de propios o extraños a la comunidad "a la manera que colaboran entre sí las hormigas y las abejas". Recorriendo pueblos y ciudades enseñando el catecismo a los sencillos. Esto era nuestro Beato laico Bartolomé.
¿Dónde y cómo ejerció su Apostolado Laico nuestro Bartolomé? Ejerció su apostolado misionero como enfermero, catequista y servicial en México de 1617 a 1619; en Manila y su región, Filipinas, de 1620 a 1623; y en Nagasaki, Japón, de 1623 hasta el momento de su muerte en 1627. Por el testimonio de quienes lo conocieron, sabemos que siempre fue incansable, trabajó en comunidad y se distinguió por su sapiencia en el ejercicio de la medicina.
¿Cómo fue su apostolado en Filipinas? Siempre fiel compañero y servicial del padre Fray Francisco de Santa María, ejerció su apostolado como enfermero en el famoso Convento y Hospital de Nuestra Señora de los Ángeles y en las aldeas circunvecinas a Manila. Con diligencia, resguardando en los enfermos a Jesucristo mismo, y esperando de él la retribución del cielo. En este humilde y caritativo empeño de servir a los enfermos, alcanzando la virtud propia de su estado laical, siendo ocasión de aprender bien el lenguaje japonés, enriqueciéndose del conocimiento de muchas enfermedades y medicamentos, que tanto le servirían después en el Japón para conquistar almas, sanándolas del morbo del error, mientras atendía a curar los males del cuerpo.
¿Cómo fue su apostolado en Japón? Siempre formando comunidad fecunda con el Padre Santa María y el catequista japonés Fray Antonio de San Francisco. Vestido de japonés, atendía las necesidades de los fieles en medio de fatigas y peligros por los montes, en los bosques, entre las grutas, o por la ciudad y los pueblos. Empeñándose en la conversión de los paganos. Era el servicial y asistente del Padre Santa María, precediéndolo con el fardo de utensilios para celebrar la Santa Misa, y con los medicamentos para curar los enfermos, que había muchos por dondequiera que andaban. Gracias a su pericia del arte médica nuestro santo laico podía con menor peligro entrar en las casas y en los tugurios de los pobres y les suministraba con grande caridad y por amor de Dios la medicina a los enfermos, teniendo el empeño de confortarlos en la fe si eran cristianos o de catequizarlos si eran infieles, dando lugar al Padre Santa María para cumplir el resto.

Te invitamos a celebrar al Beato paisano nuestro, el próximo 16 de agosto, y el día que murió quemado vivo a fuego lento el 17 de agosto. ESPECIALMENTE LAS CATEQUISTAS, por ser el Patrón de los catequistas en la Arquidiócesis de Acapulco. ¡Acércate a la Parroquia más cercana, o también a la Iglesia de Tambuco (Caleta), Santa Misa 6 p.m.

sábado, 6 de agosto de 2016

"SILENCIO", LA NUEVA PELICULA DE MARTIN SCORSESE SOBRE LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS EN JAPON


‘Silencio’, la nueva película de Martin Scorsese
 sobre los cristianos perseguidos en Japón
De Joana Ortiz Fernández -  06/08/2016 Tomado del blog de noticias Actuall

Tras un accidentado rodaje, el director de formación católica, presentará en diciembre el drama de dos jóvenes jesuitas que viajan a Japón en busca de un misionero que ha perdido su fe después de sufrir innumerables torturas.

  
El director de cine Martin Scorsese por fin estrenará en diciembre su esperada película Silencio. Una cinta que está en la mente del cineasta desde 2004 y que contará el drama de los cristianos perseguidos en el Japón de los samurais.

Scorsese, de formación católica, explica que la historia estará protagonizada por Liam Neeson, Adam Driver y Andrew Garfield, y tratará de dos jóvenes jesuitas que viajan a Japón en busca de un misionero que ha perdido su fe después de sufrir innumerables torturas. Allí vivirán la experiencia de la persecución.

La cinta, producida por Paramount, ha vivido un rodaje muy accidentado durante las 14 semanas de grabación en Taiwán. Según cuenta Religión en Libertad, en enero del 2015, un techo se derrumbó causando la muerte de un empleado e hiriendo a otros tres.


Martin Scorsese, director de la película Silencio. / Wikimedia

El director, ha basado el guión de su película en la novela Silencio del escritor católico japonés Shusaku Endo (1923-1997). Una historia que se ambienta en el Japón de los siglos XVI y XVII, y que se centra principalmente en el choque de mentalidades entre la espiritualidad de los jesuitas españoles y portugueses y el pragmatismo materialista de los japoneses.

El autor escribió esta novela tras años de estudiar la literatura cristiana francesa y a autores como Paul Claudel o Emmanuel Mounier.

La persecución de cristianos en Japón

Las primeras persecuciones de conversos japoneses se dieron a nivel local, provocada principalmente por los protestantes ingleses y holandeses, por el clero budista y la nobleza. Los ataques se produjeron hasta 1873, llegándose a expandir por todo el imperio.

La novela cuenta como los jesuitas comienzan a predicar en el país bajo el acoso de las autoridades. La persecución hizo plantearse a los religiosos y al padre Sebastián Rodríguez, enviado a Japón para consolar a los allí que se encontraban y juzgar a un sacerdote apóstata, si realmente valía la pena sufrir tantas desgracias, incluso quién es verdaderamente Jesús y el papel de Dios.

La persecución causó 1.000 mártires directos,

 y muchos miles de cristianos laicos

 murieron a causa de las enfermedades


Los misioneros católicos llegaron a Japón en 1549 y aunque, en un principio la fe cristiana no parecía calar en la comunidad nipona, finalmente se estableció en el país. En 1600 ya había 95 jesuitas extranjeros en el país (57 portugueses, 20 españoles, 18 italianos) y al menos 70 jesuitas nativos de Japón.

El auge del cristianismo provocó que en 1614 comenzará una persecución sistemática contra los cristianos y se prohibiera que los sacerdotes siguieran su predicación. A partir de este momento, el cristianismo se volvió clandestino y según los historiadores, al menos 18 jesuitas, 7 franciscanos, 7 dominicos, 1 agustino, 5 sacerdotes seculares y un número desconocido de jesuitas nativos, fueron descubiertos y ejecutados.


Silencio, la nueva película sobre la persecución a los cristianos

La persecución causó 1.000 mártires directos, y muchos miles de cristianos laicos murieron a causa de las enfermedades y de la pobreza al serles confiscados sus bienes.

Durante 240 años Japón permaneció cerrado al mundo y aunque algunas comunidades intentaron mantener el cristianismo sin contacto con el exterior y sin sacerdotes, el número de católicos disminuía y se iban alejando del cristianismo.

Esta película, que sin duda será excelente,
 nos permitirá comprender la                           Grande Persecución Japonesa,
 dentro de la cual alcanza
 la palma del martirio
 nuestro paisano acapulqueño
 Fray Bartolomé Días-Laurel 

sábado, 30 de julio de 2016

LUGARES HISTORICOS DE LA PERSECUCION CONTRA LOS CRISTIANOS EN NAGASAKI Y KUMAMOTO NOMINADOS A PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD


El templo del "Milagro de Oriente" en Japón será nominado a Patrimonio de la Humanidad.

Tokio (Viernes, 29-07-2016, Gaudium Press) Un panel de expertos del gobierno de Japón incluyó los lugares históricos de la persecución contra los cristianos en Nagasaki y Kumamoto, los cuales incluyen el templo católico de Oura, donde se registró lo que el Beato Papa Pío IX calificó como el "Milagro de Oriente". El proceso de selección de los lugares por parte de la UNESCO concluirá en 2018, cuando se espera que los lugares sean incluidos en la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad.
La recomendación de estos lugares comenzó en 2015, pero en ese momento un comité de consejeros de UNESCO advirtió al gobierno japonés que la documentación anexada era insuficiente. Por este motivo, las prefecturas de Nagasaki y Kumamoto reformularon sus presentaciones siguiendo las sugerencias del Consejo Internacional sobre Lugares y Monumentos de enfocarse más en la relación de estos sitios con la persecución de los cristianos, un elemento insuficientemente expuesto anteriormente.
Si bien la lista de lugares que se someterá a evaluación desde febrero de 2017 incluye varios templos y lugares donde los cristianos se ocultaron durante la persecución del Período Edo (de 1603 a 1868), el más llamativo es el Templo de Oura, construido por los primeros misioneros franceses después de más de dos siglos de prohibición de la religión católica y expulsión de todos los misioneros.
Al concluir la construcción del templo, el 17 de marzo de 1865, el P. Bernard Petitjean encontró un grupo de personas frente al templo, quienes pidieron que se abrieran sus puertas. Cuando el sacerdote los guío dentro y se arrodilló frente al altar, una mujer le dijo "Tenemos los mismos sentimientos en nuestros corazones que usted. ¿Dónde está la imagen de la Virgen María?". Lleno de asombro, el sacerdote descubrió una comunidad de fieles, los Kakure Kirishitans, que transmitieron la fe de manera secreta, sin recurso a los sacramentos y debiendo ocultar sus oraciones, imágenes religiosas y otras manifestaciones de fe bajo la apariencia de elementos culturales y religiosos locales. Decenas de miles de creyentes salieron a la luz y el Beato Pío IX llamó "Milagro de Oriente" al extraordinario acontecimiento.
Con información de Japan Today.

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/81008#ixzz4FvAngR4O

lunes, 20 de junio de 2016

HACIA LOS 150 AÑOS DE LA BEATIFICACION DE LOS 205 MARTIRES DEL JAPON


Hacia los 150 años de la Beatificación de los 205 Mártires de Japón

Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas

El 7 de julio de 1867, Domingo IV después de Pentecostés tuvo lugar la Solemne Beatificación de 205 Mártires de Japón, encabezados por el dominico toledano Alfonso Navarrete, entre los que se encuentra nuestro paisano acapulqueño Fray Bartolomé Días-Laurel, de la Apostólica Orden de los Descalzos Franciscanos. Acontecimiento que cumplirá el 150 aniversario en el año 2017.
 La crónica de aquél día relata: “Para cumplir la solemne ceremonia, los Cardenales que componen la Sacra Congregación de los Ritos –congregación hoy desaparecida y que dio lugar a la Congregación para las Causas de los Santos-; los Prelados y los Consultores pertenecientes a la misma Congregación, así como el capítulo y el clero de la Basílica de San Pedro en Roma, se reunieron hacia las diez horas de la mañana en el presbiterio. Monseñor Bartolini, Secretario General de la Congregación de los Ritos, así como los superiores generales de las órdenes religiosas a las que pertenecían los beatos (Dominicos, agustinos, jesuitas y franciscanos), habiendo obtenido el asentimiento del Cardenal Patrizi, Prefecto de la Congregación y del Cardenal Mattei, Obispo de Ostia y Velleri, Decano del Sacro Colegio, y Archipreste de la Basílica, dieron lectura a la Bula de Beatificación “Martyrum rigata sanguine”, proclamada por el Papa Pío IX el 7 de mayo de 1867. El Te Deum fue enseguida cantado, y en el momento de ser entonado, resonaron las campanas y detonaciones de morteros, y fue descubierto por encima del altar, entre los esplendores de fulgurantes rayos, en medio de luces y colores de una espléndida luminaria, las imágenes de los Beatos Mártires; simultáneamente, el estandarte donde eran representados, en la grande logia situada sobre la fachada, propiamente a la entrada principal de la Basílica, fue descubierto.
A esta ceremonia sacra siguió la celebración de una solemne Misa, que fue pontificada por Monseñor Puecher-Passavalli, de la Orden de los Capuchinos, Arzobispo de Iconium, Vicario de la basílica. Esta Misa fue acompañada de una excelente música a dos coros, dirigida por el caballero Salvatore Meluzzi, Maestro de la Capilla Julia.
Hacia las seis horas de la tarde, Su Santidad -el hoy también beatificado- Pio IX, acompañado de los Cardenales y de su Noble Antecámara, ingresó procesionalmente a la Basílica vaticana. Entonces adoró al Santísimo Sacramento, y se acercó al presbiterio para venerar a los nuevos Beatos. Entonces los Padres superiores generales de las Órdenes y los Padres postuladores de la Causa ofrecieron a Su Santidad los dones ordinarios de las Reliquias, de las Vidas, de las Imágenes de los Beatificados y un arreglo de flores. Después que Su Santidad salió del sacro templo se cantaron solemnemente las Vísperas, por los asistentes, el Capítulo y el clero de la basílica.
El pueblo que acudió a visitar a los nuevos Beatos fue tan numeroso durante todo el día, e incluso hasta bien entrada la mañana que le siguió. La decoración de la Basílica Vaticana, que incluyó el coro y comenzó por los pilares de la cúpula, giraba por todo el presbiterio, fue realizada por el arquitecto, caballero Fontana, quien fue el autor. En estandartes fueron representados los milagros y los prodigios de los Beatos; en la cornisa sur que es puesta en el límite del coro una pintura en forma circular, donde se apreciaban las gloriosas imágenes de los Beatos.
 Tales fueron las solemnidades celebradas para honrar la glorificación de los Siervos de Dios…. Por la tarde, las fachadas de las Iglesias de las órdenes religiosas a las cuales pertenecieron los Beatos, brillaron de copiosas luminarias. (Tomado de: Annales Franciscaines III (1865 – 1867), pp. 752 – 753. También en: La Civiltà Cattolica XI (1867), pp. 249 – 250). Bartolomé Días-Laurel, quien se encuentra en este grupo de mártires, es nativo de Acapulco, y fue proclamado por Monseñor Rafael Bello Ruiz como Patrón de los catequistas de la Arquidiócesis de Acapulco. Invitamos a todos a hacer en la Misa el próximo 7 de julio, una memoria especial invocándolo, particularmente en el contexto del Año Santo Extraordinario de la Misericordia. Ya que el Beato Bartolomé dedicó su apostolado a ejercer la Misericordia con los enfermos, a los que curaba, y en los que veía al mismo Cristo sufriente. Que su ejemplo heroico de entregar su vida por Cristo nos inspire para un apostolado laico comprometido, y un ministerio catequístico fuerte en Acapulco. Los catequistas en toda la Arquidiócesis, les invitamos a que acudan el próximo 7 de julio a Misa, y soliciten a sus párrocos su memoria litúrgica.
 ¡Beato Bartolomé de Acapulco, intercede por nosotros!

sábado, 15 de agosto de 2015

BEATO BARTOLOME DE ACAPULCO, NAGASAKI Y LA SEGUNDA BOMBA ATOMICA



Santuario actual en la colina Nishizaka en Nagasaki, en el lugar donde fueron martirizados San Felipe de Jesús y el Beato Bartolome días-Laurel de Acapulco


BEATO BARTOLOME DE ACAPULCO, NAGASAKI Y LA SEGUNDA BOMBA ATOMICA
Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas

El pasado domingo 9 de agosto de 2015, el Santo Padre Francisco, en su mensaje para el rezo del Angelus, dijo: “Hace setenta años, el 6 y 9 de agosto de 1945, sucedieron los atroces bombardeos atómicos en Hiroshima y Nagasaki. A distancia de tanto tiempo, este trágico evento suscita todavía horror y rechazo. Este se ha convertido en el símbolo del ilimitado poder destructivo del hombre cuando hace uso equivocado del progreso de la ciencia y de la técnica, y constituye una advertencia continua para la humanidad, para que rechace para siempre la guerra y las armas nucleares y toda arma de destrucción de masas. Esta triste memoria nos llama sobre todo a orar y a comprometernos por la paz, para difundir en el mundo una ética de fraternidad y un clima de serena convivencia entre los pueblos. De toda la tierra se eleve una única voz: ¡no a la guerra, no a la violencia, si al diálogo, si a la paz! ¡Con la guerra siempre se pierde! ¡El único modo de vencer una guerra es no hacerla!”
Nagasaki está hermanada con Acapulco porque un paisano nuestro, dio su vida en esa ciudad, proclamando su fe en Jesucristo, como catequista y enfermero, y derramando su sangre en confirmación de esa misma fe, un 17 de agosto de 1627, en la colina santa de Nishizaka (la misma colina Tateyama, donde fue crucificado 30 años antes San Felipe de Jesús).
Recomendamos ampliamente la lectura de la Edición Especial número 50 de la Revista PROCESO (sin que esto sea tomado a mal), que retoma la efemérides, con el título: “Hiroshima y Nagasaki. El apocalipsis 70 años después”. Sobre todo el artículo de Anne Marie Mergier: “Nagasaki. El martirio”. Importante artículo, porque retoma la dimensión católica de esta tragedia. “El viento desvió de su objetivo original la bomba atómica lanzada sobre Nagasaki, ésta cayó sobre un barrio pobre cuyos habitantes eran, como la mayor parte de la población de la ciudad, católicos. Ello determinó la manera en que la ciudad asimiló el ataque y perpetuó la memoria. A diferencia de Hiroshima, que asumió una actitud laica ante los hechos. Nagasaki mantiene el recuerdo con base en la espiritualidad e, incluso, el misticismo”. La segunda bomba atómica estaba destinada a ser lanzada sobre la ciudad de Kokura, pero el clima impidió la visibilidad, y la bomba fue lanzada sobre Nagasaki, incluso ya en el sobrevuelo, los pilotos no identificaron la zona industrial, y desgancharon la bomba sobre el barrio católico de Urakami, ubicado entre dos fábricas de armas del grupo industrial Mitsubishi. El hongo atómico se extendió a partir de ese barrio apartado de la ciudad, y misteriosamente, se detuvo sin tocar, ante la montaña santa de Nishizaka, donde se resguarda la memoria de los mártires de la persecución, donde hoy fue construido un espléndido santuario que lleva por nombre San Felipe de Jesús, el primer mártir de Japón y de México, fue el primero que murió de toda la larga lista de 460 mártires que cayeron en esa montaña santa Tateyama. El santuario, fue construido fundamentalmente, gracias a la cooperación de los católicos mexicanos.

La catedral católica de Santa María de Urakami, que se preciaba de ser la más grande de Asia y se levantaba a 500 metros del epicentro de la explosión, se derrumbó en pocos minutos. Los dos sacerdotes y los fieles que rezaban en ella murieron calcinados. La bomba atómica mató a dos tercios de los católicos de todo el país, que se encontraban fundamentalmente concentrados en Nagasaki. El destino de la catedral destruida fue motivo de debates acalorados. El gobierno quería conservarla en ruinas y convertirla en doble símbolo del terror atómico y del anhelo de paz, pero finalmente los católicos se impusieron y la reconstruyeron de nuevo como originalmente se encontraba, austera y sencilla, edificada en ladrillos, dos campanarios rectangulares, techos y cúpula verdes. Juan Pablo II visitó estos lugares en 1981, para honrar la memoria de los cristianos caídos en la conflagración: 165 mil 409.
El escritor místico católico Takashi Nagai, en su libro “Las campanas de Nagasaki”, realiza la interpretación cristiana del evento: “Fue la providencia de Dios la que eligió a Urakami. ¿No existía una relación misteriosa entre el fin de la guerra y la destrucción de Urakami? ¿Urakami no sería una víctima elegida, el holocausto ofrecido en el altar del sacrificio para expiar todos los pecados cometidos durante esa Segunda guerra Mundial?”. El día de la conflagración Nagai estaba trabajando en la universidad cuando fue cegado por el flash atómico. Cuando pudo regresar a su casa, sólo encontró los huesos calcinados y el rosario de su esposa. A lo largo de sus seis años de vida que le quedaron hasta morir de leucemia, atendió enfermos con una abnegación total, y siguió su labor docente. Siempre junto a sus dos hijos sobrevivientes.
En ese país de las mil religiones, donde según las cifras ofrecidas por la Conferencia Episcopal, sólo el 0,3% de la población es católico. Por ese pueblo heroico y creyente, un acapulqueño predicó el evangelio, con esos frutos de fe que ahora conocemos. Estamos invitados a no dejar pasar la fecha: 17 de agosto DIA DE LOS CATEQUISTAS EN LA ARQUIDIOCESIS DE ACAPULCO. Ese día participa en la Santa Misa, invoca al Beato Bartolomé de Acapulco, y ora por todos los catequistas. Toda la información en http://beatobartolomedias-laurelacapulco.blogspot.com

miércoles, 5 de febrero de 2014

HALLAN ROLLOS QUE NARRAN LA PERSECUSION DE CRISTIANOS EN JAPON DURANTE EL SIGLO XVII

Hallan rollos que narran la persecución de cristianos en Japón durante siglo XVII

Tomado del blog Aciprensa.digital
Hallan rollos que narran la persecución de cristianos en Japón durante siglo XVII
ROMA, 03 Feb. 14 / 02:42 am (ACI).- Unos 10.000 documentos de papel de arroz, conocidos como “Rollos de Marega”, y que narran la persecución contra los cristianos en el Japón del siglo XVII, fueron hallados recientemente, informó la prensa internacional.
Según informó la agencia AFP, estos documentos bautizados como "Rollos de Marega", por el nombre del P. Mario Marega que los recopiló en el sur de Japón en el siglo XX, constituyen una valiosa información sobre la persecución de los cristianos en la época Edo (1603-1867) y van a ser estudiados durante seis años. "Esta cantidad excepcional de documentos describe las persecuciones y la privación de libertad religiosa", afirmó el profesor Kazuo Otomo, director del Instituto Nacional de Literatura de Japón.
A partir de 1603 y durante más de dos siglos, Japón, por miedo a ser colonizado, se cerró al mundo exterior. Los japoneses no podían salir del país bajo pena de muerte y los extranjeros sólo estaban autorizados a entrar en unos cuantos lugares del archipiélago, sobre todo los holandeses, en el puerto de Nagasaki, ciudad que alberga un monumento en memoria de los 26 cristianos crucificados en 1597.
En aquella época, los shoguns, jefes de guerra de Japón, prohibieron el cristianismo por considerarlo un peligro para el archipiélago. Muchos de los misioneros extranjeros fueron expulsados, los fieles escondieron a algunos y los japoneses conversos tuvieron que renegar de su fe. Los que se negaron a cumplir las órdenes fueron torturados y ejecutados.
"Algunos de estos documentos pueden aclarar cómo conservaron su fe los cristianos", estima Rumiko Kataoka, experto en historia cristiana de la Universidad católica Junshin de Nagasaki.
A mediados del siglo XIX, cuando Japón salió de su aislamiento, la mayor parte de los documentos sobre las persecuciones estaban perdidos o habían sido destruidos.
El P. Marega juntó estos testimonios únicos cuando vivía en la isla meridional de Kyushu, antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Luego los llevó a Tokio y de ahí a Italia, donde falleció en 1978. El investigador Delio Proverbio dio con estos documentos en 2010.
Estos rollos relatan la vigilancia metódica y los actos a los que se sometía a los cristianos, que a la mínima sospecha eran forzados a pisotear imágenes de Cristo o de la Virgen María.
Según el profesor Otomo, sólo se han abierto tres paquetes de documentos de los 20 existentes. "Es un estudio sobre los cristianos, pero va más allá. Puede llevarnos a un estudio sobre los intercambios culturales y sobre la forma de tratar la libertad religiosa", explicó.
Fue a estos mártires y "supervivientes" a los que se refirió el Papa en la Plaza San Pedro cuando el 15 de enero durante la Audiencia General. “Fueron numerosos los mártires, los miembros del clero fueron expulsados y millares de fieles fueron asesinados. No quedó en Japón ningún sacerdote, todos fueron expulsados. Entonces la comunidad se retiró a la clandestinidad, conservando la fe y la oración en el ocultamiento”.
“Y cuando nacía un niño, el papá o la mamá lo bautizaban, porque todos los fieles pueden bautizar en circunstancias particulares. Cuando después de aproximadamente dos siglos y medio –250 años después– los misioneros volvieron a Japón, millares de cristianos salieron a la luz y la Iglesia pudo reflorecer. ¡Habían sobrevivido con la gracia de su Bautismo! Pero esto es grande, ¿eh? El Pueblo de Dios transmite la fe, bautiza sus hijos y va adelante”.
El Papa dijo finalmente que esta comunidad habían mantenido, aún en secreto, “un fuerte espíritu comunitario, porque el Bautismo los había hecho transformar en un sólo cuerpo en Cristo: estaban aislados y escondidos, pero eran siempre miembros de la Iglesia. ¡Podemos aprender tanto de esta historia! ¡Gracias!”
Según la Conferencia Episcopal de Japón, para el 2012 había en el país 444 mil 441 católicos.