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martes, 30 de septiembre de 2008

¿COMO SABEMOS QUE ES ACAPULQUEÑO?



¿COMO HEMOS ALCANZADO LA CERTEZA MORAL DE SU ORIGEN ACAPULQUEÑO?
Pbro. Juan Carlos Flores Rivas

Se atribuye a Bernanos la frase: “Hay santos que la tierra impone al cielo. Pero hay santos que el cielo impone a la tierra”. Y bien podríamos aplicar esa sentencia para decir que, hay un Santo que se nos ha impuesto a Acapulco, se nos ha dado, de repente hemos abierto los ojos a la fe, y nos hemos dado cuenta de que no somos los únicos, de que aún antes de nosotros ha habido otros, o más bien que gracias a esos otros que han regado nuestra tierra con su sangre, somos y estamos ahora nosotros, como fruto de ese gran árbol del Reino.
Ciertamente la Iglesia en Acapulco no llegó ayer por la tarde, ya desde los inicios de la evangelización de este continente, los primeros misioneros llegaron al Puerto, que era visto como una rampa de lanzamiento hacia el Oriente, donde se embarcaban en la mítica nao que llevaba a Filipinas. Este Puerto conocería, gracias a este hecho, al gran protomártir San Felipe de Jesús, tanto en su salida al Oriente, como a su regreso, glorioso, ya beatificado, pues sus restos fueron velados en la primitiva Iglesia de Acapulco de paso a la Ciudad de México.

Hemos alcanzado la certeza moral sobre el origen acapulqueño del Beato Bartolomé Días-Laurel, por la confluencia de dos vías:
A) Las investigaciones que se realizaron al momento de la Beatificación, apuntaron a que Bartolomé era del Puerto de Acapulco. Pues si por una parte cuatro de los testigos en los procesos Remisorial y Apostólico dijeron que era español, uno de los testigos será crucial, el primer testigo del Proceso Manilense, pues declara: “haber conocido muy bien el dicho Siervo de Dios hermano Fray Bartolomé Laurel en la Nueva España (México), de donde la religión lo envió a estas Islas Filipinas”[1].
Esta pista fue la que condujo finalmente las investigaciones, hasta el Convento de San Buenaventura de Valladolid, donde se encontrará con:
B) La Tradición de la Provincia franciscana de San Pedro y San Pablo
de Michoacán.
La Provincia Franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán, cuyo Gobierno Provincial por varios siglos tuvo como centro el Convento de San Buenaventura en Morelia, actualmente se ha trasladado al Convento de la Santa Cruz en Querétaro.
La tradición de los franciscanos de la Provincia de Michoacán se remonta a los momentos próximos de la persecución japonesa, a pesar de las distancias, y de que las noticias llegaban envueltas en una nebulosa de datos que en ocasiones se contraponen.
La noticia más antigua que se tiene en Michoacán, del martirio de Bartolomé, y su identificación como uno de los formados y profeso en la Provincia de San Pedro y San Pablo de Michoacán, la encontramos en la obra de Fray Alonso De La Rea, compuesta entre los años 1639 - 1643, apenas diez años después del martirio. Titulada: Crónica de la Orden de N. Seráfico Padre S. Francisco Provincia de San Pedro y San Pablo de Mechoacán en la Nueva España compuesta por el P. Lector de Teología Fr. Alonso De La Rea de la misma Provincia dedicada a N. P. Fr. Cristóbal Vaz, Ministro Provincial de ella Año De 1639 con privilegio en México por la Viuda de Bernardo Calderón Año de 1643. Esta obra conocerá sucesivas reediciones[2]. A partir de entonces, inicia la tradición que identifica al Bartolomé, mártir en el Japón, como un hijo de la Provincia de Michoacán, sin que jamás, desde entonces, se niegue la solidez de tal afirmación.
El siguiente testimonio importante dentro de esta tradición que se irá consolidando, lo conoceremos contemporáneamente a la Beatificación, el 24 de octubre de 1867, cuando el Padre Fray Mariano Soria, Guardián del Convento de San Francisco en Morelia, junto con el Padre Fray Francisco Aguirre y algunos Profesores de Pintura, en documento certificado por la Curia Eclesiástica del Arzobispado de Morelia, dan testimonio de la existencia de un cuadro: representando el martirio en fuego lento de los Beatos Fray Luis (el Sasanda, hijo de la Provincia) y Fray Bartolomé Días – Laurel...Con fecha 24 de octubre de 1867[3].
Este testimonio nos insinúa un temprano culto a nuestro Beato, que se remonta a años anteriores a la Beatificación, así como por primera ves aparece la identificación de un solo individuo bajo el binomio Días - Laurel. El mencionado Cuadro se conserva hasta hoy en el Convento de San Francisco de Morelia, en Michoacán, México.
El tiempo ha permitido que las ideas se confirmen, gracias a la recuperación de algunos documentos y archivos, así como la ausencia de pruebas en contra, que permiten alcanzar la certeza moral, si bien no absoluta.
C) Mientras tanto se procedió a la Beatificación, pues ésta tiene como
base la certeza sobre el martirio, independientemente de que se reconozcan los datos formales del origen de aquellos que alcanzan la Beatificación. Ahora bien, hablamos de certeza moral, por el hecho de que no se ha encontrado hasta hoy, ningún fraile en todas las listas de misioneros que salieron en los siglos de aquella gloriosa epopeya misionera -cuyos registros se conservan- con el apellido Laurel.
Más bien, se procede a identificar a aquél Bartolomé Laurel que murió Mártir en Nagasaki Japón el 17 de Agosto de 1627, con un Bartolomé Días que profesó como hermano lego en el Convento de San Buenaventura de Michoacán el 18 de Octubre de 1617. Y es de éste Bartolomé que se encuentra una "Plenaria Información de la Limpieza y Filiación y demás Requisitos para recibir y Profesar en el Hábito de Nuestro Seráfico Padre San Francisco de Fray Bartolomé Días".
Estamos hablando más bien de una serie de documentos originales se encuentran en el Archivo Histórico de la Provincia Franciscana de Michoacán (AHPFM), de la Orden de Hermanos Menores (OFM), en Celaya, Guanajuato. Junto al Templo de San Francisco.
En el Libro de Tomas de Hábito y Profesiones, L - A, N. 1. De Profesiones realizadas en el noviciado de san Buenaventura de Valladolid.
Dichos documentos fueron hechos el 9 de Junio de 1617 en los conventos de Tarímbaro y Valladolid, ambos en Michoacán. Y aprobado el 12 de Junio de 1617.
En Marzo de 1885, fueron autenticados por el Comisario General de la Orden Franciscana en México Fray Teófilo G. Sancho, y por Fray Antonio J. Muñoz y Ortiz, Guardián de Querétaro, en Santa Visita[4].
Posición en Archivo: AHPFM. FONDO: Provincia. SECCION: Conventos. SERIE: Morelia (Antigua Valladolid). CAJA: 1 (Tomas de Hábito y Profesiones) / también en: FONDO: Provincia. SECCION: Informaciones de Novicios. SERIE: Unica (Cronológica). CAJA: 2 (número 30).
Comprenden:
Primer Acta: En en Convento de Tarímbaro, 9. Junio. 1617, Fray Juan López, Comisario General por Autoridad Apostólica de todas las provincias de la Nueva España, manda a Fray Alonso de Santa María, Predicador y Guardián del Convento de Valladolid, que proceda a declaración jurada de Fray Miguel Tolón y Fray Pedro de Leyva, sobre la Información de Bartolomé Días. Designando Notario a Fray Bartolomé de Acuña. Firman: Fray Juan López y Fray Antonio Méndez, Secretario. Conserva su sello original.
Segunda Acta: En el Convento de Valladolid, el 9 de Junio de 1617, Fray Alonso de Santa María, Predicador y Guardián del mismo Convento, y Fray Bartolomé de Acuña, Notario señalado, eceptan la declaración jurada de Fray Miguel Tolón, Predicador y Guardián del Convento de Taximaroa, ratificando el tenor de la Patente. Firman Fray Alonso de Santa María, Fray Miguel Tolón y Fray Bartolomé de Acuña.
Tercer Acta, con tres partes: En el mismo Convento, en la misma fecha, con el mismo procedimiento, se aceptan las declaraciones juradas,
- primero: de Fray Pedro de Leyva, Predicador y Guardián del Convento de San Andrés Tziróndaro, ratificando el tenor de la Patente. Firman Fray Alonso de Santa María, Fray Pedro de Leyva y Fray Bartolomé de Acuña.
- segundo: de Fray Alonso de Santa María, ratificando la elaboración de la Información y su posterior aceptación de los Receptores Apostólicos. Firma Fray Alonso de Santa María.
- tercero: Ratifica de la Plenaria Información, por parte de los Receptores Apostólicos Fray Juan de Guevara y Fray Domingo de Villabuena. Firman: Fray Alonso de Santa María, Fray Domingo de Villabuena, Fray Juan de Guevara y Fray Bartolomé Acuña.
Y en pocas palabras, estos documentos, dicen:
Que... “el Padre Fray Alonso de Santa María... siendo Provincial... hizo estando en el Puerto de Acapulco la Información (Original) de la limpieza y filiación y demás requisitos para recibir y profesar en el hábito de Nuestro Padre San Francisco de Bartolomé Días... y que la recibieron y aprobaron los padres Receptores Apostólicos, que entonces eran Fray Miguel Tolón, entonces Guardián y Receptor Apostólico del Convento de Valladolid, y Fray Bartolomé Centenero, Maestro de Novicios, y Fray Pedro de Leyva, entonces Lector de Actas, Predicador y Notario del mismo Convento... que la dicha Información estaba buena y conforme con las Constituciones de la Orden Franciscana y los Mandatos de los Papas... y que por ella podían dar el hábito a Bartolomé Días... y que al haberse perdido el original... y Bartolomé estar ya para profesar... y ser muy difícil ir de nuevo a hacerla a Acapulco... declaran bajo juramento... "in verbo sacerdotis"... sobre la veracidad de todo lo anterior.
Su importancia[5] radica en que esta "Plenaria Información" fue suficiente para dar la Profesión religiosa a nuestro Bartolomé. Es un testimonio de que tenía una conducta intachable.
Nos proporciona también la certeza histórica suficiente sobre su origen acapulqueño. Siendo evidente que la dicha información se hizo, y solo se podía hacer de nuevo en Acapulco.
Sabemos también, por las Constituciones vigentes en ese momento, que dichas Informaciones se hacían en el lugar de origen del candidato.
Pero al perderse la Información Original, perdimos la oportunidad de conocer los datos precisos que dicho documento contenía: nombres y apellidos de sus padres, si era criollo o mestizo o de alguna casta, y la fecha de su bautismo, etc...
Los Padres que elaboraron el documento supletorio no juzgaron necesario reproducir los detalles contenidos en la la Información Original, de todos ellos bien conocidos. Pérdida, y posterior omisión, que ahora nos lamentamos...

Hubo un fraile franciscano[6] OFM, hijo del Colegio Apostólico de Zapopan, que fue consagrado Obispo de Tricalía y Vicario Apostólico de Baja California, trasladado a la Diócesis de Chilapa y posteriormente a Zacatecas. Se llamaba Fray Buenaventura del Purísimo Corazón de María Portilllo y Tejeda. Cuando se realizaban las investigaciones sobre la partida de bautismo de nuestro beato, en 1884 con ocasión de la beatificación, por el licenciado don Prisciliano María Díaz González y el señor don Justino Rubio, Director entonces del Archivo General, y el doctor Nicolás León, "famoso" bibliófilo michoacano, Fray Buenaventura, siendo Obispo de Chilapa, Diócesis a la que por entonces pertenecía el puerto de Acapulco, preguntado sobre el asunto, respondió que no existían en Acapulco los Archivos Parroquiales anteriores al año de 1830.
El Obispo fraile no desistió y aprovechó su Visita Pastoral, logrando constatar una tradición[7] en el puerto. En 1885, averiguó que existían muchos descendientes de las familias Laurel en Acapulco y pueblos inmediatos, y que todos reconocen un mismo tronco, que lo es un hermano del Beato Laurel, y saben que sus padres y ascendientes, con una que otra excepción, han residido constantemente en Acapulco. Alude especialmente a tres ancianas muy virtuosas que se consideran parientes del Beato por descender de su referido hermano. Todo esto lo declara en carta al licenciado don Prisciliano María Díaz González, con fecha 22 de marzo de 1885.
Entre tanto, el 22 de diciembre de 1891 Monseñor Eugenio Gregorio Guillow, Arzobispo de Antequera Oaxaca, solicita al Santo Padre León XIII, Misa y Oficio propio, de nuestro Beato, para la Iglesia Mexicana.
El correspondiente Decreto Litúrgico, emanado el 13 de febrero de 1892, instituye su memoria litúrgica con grado Fiesta Duplex el 17 de agosto[8].
La memoria de nuestro Beato se extiende en todas las diócesis de México, en cuyos calendarios litúrgicos y respectivos oficios estampados aparece desde 1869[9]. Particularmente en los calendarios litúrgicos y respectivos de las diócesis de Querétaro[10]; y Tehuantepec[11], Oaxaca.
En 1940, la Diócesis de Chilapa lo honra como patrón del catecismo. En el Seminario Diocesano de la Inmaculada Concepción se conserva un óleo[12] de buena manufactura, copiado de la antigua pintura que se conserva en Morelia, que da testimonio de la devoción profesada a nuestro beato.
Y es precisamente estos datos que van conformando nuestra certeza moral, frente a la ausencia de argumentos probatorios contrarios con el mismo valor jurídico.
Para 1945, encontramos la reedición de otra importante Crónica de la Provincia Franciscana de los Apóstoles San Pedro y San Pablo de Michoacán[13], escrita por el R. P. Fray Isidro Félix de Espinosa, OFM. que recoge la noticia e intenta explicar quién le impuso el apellido Laurel, y dejando en el aire muchas interrogantes.
Fray Isidro, no conocerá las respuestas a las interrogantes que formula, pero el reeditor de su obra, el Dr. Nicolás de León, se encargará de responderlas parcialmente, con la Nota 104, donde afirma: “Según informaciones del Sr. Portillo, Obispo de Chilapa, era originario de Acapulco, y como este puerto nunca perteneció a la diócesis de Puebla o Angelópolis la lección historial del Breviario está errada. También nuestro Laurel fue beatificado (EE 1ª Ed)”.
El 4 de noviembre de 1951, el Siervo de Dios, Monseñor Don Leopoldo Díaz Escudero, Obispo de Chilapa, celebra un Solemne Pontifical en la Parroquia de Acapulco en memoria de nuestro Beato[14].
Así llegamos a nuevas épocas en la historia documental, cuando el Padre Vicente[15] Rodríguez Calderón OFM (1919 - 1995) da a luz una amena obra: Cosas de frailes, donde por ves primera da a conocer formalmente los documentos que fundan esta tradición de los franciscanos de la Provincia de Michoacán, sobre el origen acapulqueño del Beato Bartolomé Días-Laurel.

A MANERA DE CONCLUSION:

Desde entonces, en Acapulco, se ha ido extendiendo progresivamente la devoción a nuestro Beato. El 18 de agosto de 1989 el Señor Arzobispo de Acapulco Don Rafael Bello Ruiz lo proclama patrón del catecismo. En 1992 dedica una Iglesia en el Barrio histórico de Petaquillas, en el centro de la ciudad de Acapulco, donde año con año se celebra con especial esmero. Diversas Imágenes de nuestro Beato Bartolomé se conservan: en la Casa Diocesana de Acapulco, y en culto público en las capillas de el Barrio de Petaquillas y en la Unidad Habitacional INFONAVIT Alta Progreso.
Todo esto habla de un culto constante que debe ser retomado con mayor vigor, pues al celebrar a un mártir, celebramos la feliz esperanza de que también a nosotros se nos puede dar lo que ellos ya poseen: la gracia de Dios, más fuerte que todas las resistencias de los hombres.
Este estudio tendrá razón de ser, si logra provocar la misma fe y la misma piedad de éstos Mártires, Pues no ha querido ser un simple ejercicio intelectual.

Resulta coherente concluir que:
a. A partir del análisis de los diversos autores que han nombrado en sus
diversas obras a nuestro Bartolomé, no compensadas por pruebas
documentales;
b. De la constatación de una firme y constante tradición de los franciscanos de la Provincia de Michoacán que ha identificado al Bartolomé Laurel Mártir en Nagasaki, con el Bartolomé Días formado y profeso en la misma, y cuyo lugar de origen es el Puerto de Acapulco, apoyada en documentos dignos de fe y avalados por la constancia de las leyes y de los usos que gobernaban la vida de los noviciados de esa época;
c. Y de frente a la inexistencia de tesis opuesta con los mismos valores
probatorios;

No nos queda más que rendirnos ante la evidencia del origen
acapulqueño del Beato Bartolomé Días - Laurel.

No como fruto de un frío interés político, sino como consecuencia de toda una conexión de indicios y de pruebas que, si bien tomadas singularmente no pueden fundar una certeza absoluta, su simultánea presencia aporta suficiente fundamento en la objetiva verdad y realidad de lo que hemos venido reconociendo como: tradición de los franciscanos de la Provincia de Michoacán.

Tradición que tiene que ver con culto, transmisión oral, escrita y pictórica de acontecimientos, e inspiración en diversos lugares de experiencias pastorales, catequísticas, y culturales.
Particularmente en Acapulco a partir de la realidad en la que vivimos sentimos que, “como San Francisco de Asís, estamos invitados a promover y construir la Iglesia”[16], inspirados decididamente por el testimonio de nuestro Beato Mártir Bartolomé Días - Laurel. Y desde la fe, estamos llamados a ser fermento de vida nueva en nuestra realidad tan llena de dolor y de violencia.
Creemos que la resurrección de los pueblos y de las culturas que abarca el territorio de la arquidiócesis de Acapulco, y de todo el Estado de Guerrero, pasa por la resurrección de las raíces cristianas - de la cual la sangre de nuestro Mártir Bartolomé Días - Laurel es semilla - sembrada en el corazón de los hombres y de las mujeres fieles de esta raza de bronce, hijos e hijas de la Iglesia.
Y ya el Papa Juan Pablo II, dirigiéndose a todo el pueblo Mexicano, representado en los peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro en Roma, el domingo 21 de Mayo del año 2000, con motivo de la Canonización de los Mártires de Cristo Rey en México, Cristóbal Magallanes y 24 Compañeros (entre los cuales, los guerrerenses San David Uribe Velasco y San Margarito Flores García), así como de José María Yermo y Parres y María de Jesús Sacramentado Venegas, nos invitaba a todos a:... “tener presentes los ejemplos de estos nuevos santos. Que su intercesión haga que México siga siendo siempre fiel y en su suelo se multipliquen cristianos de la talla de los santos canonizados y de otros grandes hijos de la Iglesia en esa tierra”[17].

Entre esos otros grandes hijos nuestro Bartolomé Días - Laurel, misionero, catequista, médico de cuerpos y almas... testimonio que no hay que olvidar[18].

¡ ALABADO SEA JESUCRISTO EN SUS MARTIRES ¡
BARTOLOMÉ DE ACAPULCO, ¡ RUEGA POR NOSOTROS ¡
[1] Positio estampada super Maryirio. En el Archivo de la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, posición F / 50, pp. 230-232. N. 65: De Martirio Fr. Bartholomaei Laurel.
[2] Edición de la “Voz de México”, México, Imprenta de J. R. Barbedillo y Cª. Montealegre Num. 15. 1882.
[3] TASSO DA FABRIANO, Luigi. Storia... pp. 357-358.
[4] AHPFM. FONDO: Provincia. SECCION: Conventos. SERIE: Morelia. CAJA: 1. LIBRO: Protestaciones que hacen los novicios antes de hacer su Profesión (Marzo 10, 1599 - Octubre 28, 1629). p. 35 - 36. “... libro (que) presenta todos los caracteres de autenticidad, atendida la forma en que están redactadas las actas, visto el carácter antiquísimo de todas las letras o escrituras, y la circunstancia de que todas las actas están calzadas con las firmas correspondientes”.
[5] RODRIGUEZ, Cosas de frailes. p. 83.
[6] RODRIGUEZ, Cosas de frailes. pp. 76-77.
[7] RODRIGUEZ, Cosas de frailes. p. 77.
[8] Sacra Rituum Congregatione, Iaponen seu Antequera Concessionis et Aprobationis Officii et Missae... in honorem B. Bartholomaei Laurel Martyris... Instante Rmo. Archiepiscopo antequerensi. Romae, Typis Morini, MDCCCXCII. 16 pp. En: Archivo de la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos: Volumen Off. et Miss. B. M 1040; también en: Registri dei Decreti dei Servi di Dio. Anno 1892. N. 11 et 13.
[9] Officii propria Sanctorum Mexicanorum. Ratisbona, typis Fr. Lustet 1869. Officio Proprio. p. 234; también en: Proprium Sanctorum dictionis Mexicanae. Pars Aestiva. Vol. 3. pp. 140 - 143. Imprime Par la Soc. S. Jean l’Evang. Desclee & Cie. Tournai (Belg.).
[10] Officia propria Sanctorum pro Dioecesibus Mexicanis. Pars Aestiva. Ex Officina Domus Editorialis MARIETTI. a. 1820. Condita - nunc Marti E. Marietti. Sancta Sedis Ap. S. RR. C. et Archiep. Taurinen Typographi TAURINI, 1939. ITALY. 180 pp. Particularmente p. 135 - 137: DIE 17 AUGUSTI. In Dioec. de Querétaro B. BARTHOLOMAEI LAUREL. Martyris. Duplex. También en: Officia propria Sanctorum quae in Diocesi de Queretaro. Ex Concessione Apostolica Recitantur. Ratisbonae, Romae, Neo Eboraei & Cincinnati Sumptibus et Typis. Friderici Pustet. S. Sedis Apost. et S. Rit. Congr. Typogr. MDCCCCVII. pp. 102 - 106. Duplex.
[11] Officia Sanctorum Ex indulto Apostolico a Clero Dioecesis Tehuantepecensis in Mexico Recitanda. AS. R. C. Recognita et Aprobata. Romae ex Typographia Polyglotta. S. C. Propaganda Fide MDCCCXCV. pp. 46 - 59.
[12] El dicho óleo se encontraba en la mencionada Capilla del Seminario en culto público hasta 1992.
[13] Segunda Edición ampliamente mejorada e ilustrada. apuntamientos bibliográficos por el Dr. Nicolás León. Prólogo y notas de José Ignacio Dávila Garibi, México, D. F. 1945.
[14] Monseñor Silvino Moreno Rendón. Artículos policopiados, periodísticos y de revistas.
[15] En el siglo José Ernesto.
[16] Homilía del Excmo. Sr. Arzobispo de Acapulco, en la Misa de los nueve días por los fallecidos del Huracán Paulina, el 18 de octubre de 1997, en la Catedral de Nuestra Señora de la Soledad de Acapulco. El Huracán Paulina, el 9 de octubre de 1997, golpeó un área en el centro de la ciudad, densamente poblada, con una fuerza de grado 4 en la escala de huracanes, provocando un gran número de muertos, e incontables pérdidas materiales, incluyendo la destrucción desde sus cimientos de la Parroquia de la Sagrada Familia en la colonia Vista Alegre, de la cual Monseñor Rafael Bello Ruiz fuera párroco.
[17] Alocución del Papa Juan Pablo II en el Rezo del Regina caeli. Después de la Canonización de veintisiete santos mexicanos, en la Plaza de San Pedro en Roma, el 21 de mayo del año 2000. L’Osservatore Romano, Edición semanal en lengua española. N. 21. 26 de mayo de 2000. p. 1.
[18] Cfr. Tertio millennio adveniente, nn. 30 - 31.

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