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lunes, 20 de junio de 2016

HACIA LOS 150 AÑOS DE LA BEATIFICACION DE LOS 205 MARTIRES DEL JAPON


Hacia los 150 años de la Beatificación de los 205 Mártires de Japón

Pbro. Lic. Juan Carlos Flores Rivas

El 7 de julio de 1867, Domingo IV después de Pentecostés tuvo lugar la Solemne Beatificación de 205 Mártires de Japón, encabezados por el dominico toledano Alfonso Navarrete, entre los que se encuentra nuestro paisano acapulqueño Fray Bartolomé Días-Laurel, de la Apostólica Orden de los Descalzos Franciscanos. Acontecimiento que cumplirá el 150 aniversario en el año 2017.
 La crónica de aquél día relata: “Para cumplir la solemne ceremonia, los Cardenales que componen la Sacra Congregación de los Ritos –congregación hoy desaparecida y que dio lugar a la Congregación para las Causas de los Santos-; los Prelados y los Consultores pertenecientes a la misma Congregación, así como el capítulo y el clero de la Basílica de San Pedro en Roma, se reunieron hacia las diez horas de la mañana en el presbiterio. Monseñor Bartolini, Secretario General de la Congregación de los Ritos, así como los superiores generales de las órdenes religiosas a las que pertenecían los beatos (Dominicos, agustinos, jesuitas y franciscanos), habiendo obtenido el asentimiento del Cardenal Patrizi, Prefecto de la Congregación y del Cardenal Mattei, Obispo de Ostia y Velleri, Decano del Sacro Colegio, y Archipreste de la Basílica, dieron lectura a la Bula de Beatificación “Martyrum rigata sanguine”, proclamada por el Papa Pío IX el 7 de mayo de 1867. El Te Deum fue enseguida cantado, y en el momento de ser entonado, resonaron las campanas y detonaciones de morteros, y fue descubierto por encima del altar, entre los esplendores de fulgurantes rayos, en medio de luces y colores de una espléndida luminaria, las imágenes de los Beatos Mártires; simultáneamente, el estandarte donde eran representados, en la grande logia situada sobre la fachada, propiamente a la entrada principal de la Basílica, fue descubierto.
A esta ceremonia sacra siguió la celebración de una solemne Misa, que fue pontificada por Monseñor Puecher-Passavalli, de la Orden de los Capuchinos, Arzobispo de Iconium, Vicario de la basílica. Esta Misa fue acompañada de una excelente música a dos coros, dirigida por el caballero Salvatore Meluzzi, Maestro de la Capilla Julia.
Hacia las seis horas de la tarde, Su Santidad -el hoy también beatificado- Pio IX, acompañado de los Cardenales y de su Noble Antecámara, ingresó procesionalmente a la Basílica vaticana. Entonces adoró al Santísimo Sacramento, y se acercó al presbiterio para venerar a los nuevos Beatos. Entonces los Padres superiores generales de las Órdenes y los Padres postuladores de la Causa ofrecieron a Su Santidad los dones ordinarios de las Reliquias, de las Vidas, de las Imágenes de los Beatificados y un arreglo de flores. Después que Su Santidad salió del sacro templo se cantaron solemnemente las Vísperas, por los asistentes, el Capítulo y el clero de la basílica.
El pueblo que acudió a visitar a los nuevos Beatos fue tan numeroso durante todo el día, e incluso hasta bien entrada la mañana que le siguió. La decoración de la Basílica Vaticana, que incluyó el coro y comenzó por los pilares de la cúpula, giraba por todo el presbiterio, fue realizada por el arquitecto, caballero Fontana, quien fue el autor. En estandartes fueron representados los milagros y los prodigios de los Beatos; en la cornisa sur que es puesta en el límite del coro una pintura en forma circular, donde se apreciaban las gloriosas imágenes de los Beatos.
 Tales fueron las solemnidades celebradas para honrar la glorificación de los Siervos de Dios…. Por la tarde, las fachadas de las Iglesias de las órdenes religiosas a las cuales pertenecieron los Beatos, brillaron de copiosas luminarias. (Tomado de: Annales Franciscaines III (1865 – 1867), pp. 752 – 753. También en: La Civiltà Cattolica XI (1867), pp. 249 – 250). Bartolomé Días-Laurel, quien se encuentra en este grupo de mártires, es nativo de Acapulco, y fue proclamado por Monseñor Rafael Bello Ruiz como Patrón de los catequistas de la Arquidiócesis de Acapulco. Invitamos a todos a hacer en la Misa el próximo 7 de julio, una memoria especial invocándolo, particularmente en el contexto del Año Santo Extraordinario de la Misericordia. Ya que el Beato Bartolomé dedicó su apostolado a ejercer la Misericordia con los enfermos, a los que curaba, y en los que veía al mismo Cristo sufriente. Que su ejemplo heroico de entregar su vida por Cristo nos inspire para un apostolado laico comprometido, y un ministerio catequístico fuerte en Acapulco. Los catequistas en toda la Arquidiócesis, les invitamos a que acudan el próximo 7 de julio a Misa, y soliciten a sus párrocos su memoria litúrgica.
 ¡Beato Bartolomé de Acapulco, intercede por nosotros!

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